He de reconocer que durante bastante tiempo he pensado que la vocación era algo único e indistinguible, claro como puede serlo encontrar un oasis en el desierto. Pero el otro día me encontré con estas líneas que os copio a continuación, y tuve que reconocer que tenían gran parte de razón.
Saber leerse por dentro no es fácil. Muchas personas llegan a tener serias dificultades porque sienten pasión por varias cosas que realmente son vocaciones, pero sólo una de ellas es la plena, la que de verdad importa si uno quiere realizarse.
Os dejo que saquéis vuestras propias conclusiones leyendo esta clasificación de vocaciones.
Vocación subjetiva: si el sujeto siente atractivo por una actividad, pero carece de cualidades para ella.
Vocación objetiva: posee esas cualidades, pero no el atractivo hacia ella.
Vocación auténtica: si además de sentir atractivo por la actividad, tiene las cualidades suficientes para ello.
¿Qué opináis? Repasad vuestra vida, vuestras convicciones. ¿Vuestra vocación es sólo la que consideráis auténtica? ¿O reconocéis que durante vuestra vida habéis pasado por vocaciones de los otros dos tipos que os hayan confundido?
Para que os comáis un poco más la cabeza, estas vocaciones pueden convertirse unas en otras a lo largo de nuestra vida, lo cual aporta, aparte de algún que otro quebradero de cabeza, posibilidades complejas muy interesantes que surgen de la maravillosa potencialidad que todos llevamos dentro.

