martes, 3 de diciembre de 2013

Cerveza Guinness y el t-test de Student

William Sealy Gosset, químico y matemático de formación, trabajaba desde 1899 en la fábrica de la famosa cerveza irlandesa Guinness, en Dublín. Eran los propios directivos de la fábrica quienes buscaban a personas como él, con los mejores expedientes de Oxford y Cambridge, para aplicar sus conocimientos bioquímicos y de estadística al proceso de producción de la cerveza negra.

Las fábricas de cerveza han hecho interesantes aportaciones a la ciencia matemática en sus controles de calidad. Por su puesto de trabajo, Gosset estaba interesado en problemas que implicaban un bajo número de muestras, por ejemplo las propiedades químicas de cebada cuando puede haber únicamente 3 muestras a analizar. De este modo, Gosset acabó desarrollando el t-test como una forma económica de controlar la calidad de la cerveza, a partir de seleccionar matemáticamente las mejores variedades de cebada.

Dado que anteriormente un trabajador de la fábrica había publicado resultados secretos sobre los procesos industriales del negocio, la política de Guinness prohibió después a sus trabajadores hacer públicas sus averiguaciones en artículos científicos, por lo que Gosset paradójicamente tuvo que esconderse para dar a conocer sus avances (otra versión comenta que Guinness no quería que los competidores supiesen que la fábrica usaba el t-test para el control de calidad de la materia prima). Gosset publicó un artículo en la revista Biometrika en el año 1908, The probable error of a mean, bajo el pseudónimo "Student" para evitar que en Guinness le descubriese su superior. 

Después vinieron importantes contribuciones por parte de Fisher al descubrimiento, pero este fue el momento a partir del cual el t-test de Student se volvió famoso y empezó a aplicarse extensivamente en análisis estadístico. La gran mayoría de científicos ha oído hablar de él, incluso lo ha utilizado. Los que se preguntan quién era ese tal Student del t-test y la distribución de Student, ahora saben la respuesta.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La Ola

'La Ola' es una obra a tener en cuenta.

Cuenta la historia de un profesor de secundaria que, ante la incapacidad de sus alumnos de comprender cómo el régimen nazi pudo hacer a tantos alemanes partícipes de la ideología (o al menos no opositores), decide implantar en su aula un sistema basado en fuertes reglas, obediencia y profundo sentimiento de comunidad. Sistema que acabará provocando algunos riesgos, que pondrá en jaque a la comunidad educativa ante la incapacidad de controlar a sus miembros y que enseñará a los alumnos situaciones de la naturaleza humana que no habían visto antes en sus compañeros.

El concepto enmarca tres vertientes que logran el Poder, entendiendo Poder como el reconocimiento y el éxito que tanto buscan obtener los alumnos en su vida social y académica. "Poder mediante disciplina" evoca al orden incuestionable a una entidad superior para mantener la firmeza en los objetivos, "Poder mediante comunidad" perfila símbolos como el emblema y el saludo de La Ola para construir algo en torno a lo cual el grupo se identifique y se cohesione, y "Poder mediante acción" es lo que promueve a realizar juntos tareas que promocionen la comunidad y disminuyan la oposición. De esta forma, el profesor logra que sus alumnos actúen de una forma muy similar al fascismo que no son capaces de entender.

'La Ola' tiene una base real, un experimento llamado "La tercera Ola" que se realizó en 1967 en una clase de Mundo Contemporáneo, donde un profesor de un colegio de California puso en marcha la idea a alumnos de 15 años. Ron Jones, el profesor que desarrolló dicho experimento, tomó notas sobre el desarrollo de los acontecimientos. 

A partir de ahí se han sucedido diversas adaptaciones más o menos fieles: una película en 1981, seguida de un libro de Morton Rhue en el mismo año, una película reciente: "Die Welle" (2008), musicales, puestas en escena, una novela gráfica... Cualquiera de ellas ofrece una buena panorámica de lo que puede suponer este planteamiento.


La obra siempre ha dejado atónitos a los espectadores, con muchas cuestiones en sus cabezas. ¿Es posible que los sujetos implicados no vean nada del daño que promueve el sinsentido que ellos defienden? ¿Es tan fácil alinear a los distintos miembros de un sistema para desarrollar un sistema totalitario? ¿Está el fascismo, como se afirma en el libro, dentro de nosotros? A lo largo de la historia ocurre una interesante oposición a la idea autoritaria que lucha por no ser aplastada. Falta algo de profundidad de las ideas individuales y de aspectos particulares en el curso de los acontecimientos que pueden hacer pensar a quien la ve que hay algo de artificialidad en las adaptaciones.

Aunque 'La Ola' es una obra menor y previsible (ya que todos sabemos la otra historia...), muchos expertos siguen enfrascados en su análisis. De cualquier forma, lejos de intereses tan profundos, resulta interesante para pasar un rato entretenido y llevarse algún que otro susto.

domingo, 20 de octubre de 2013

El otro análisis de David contra Goliat

El bíblico Goliat, tal y como se describe en la Biblia, era un soldado filisteo imponente. Medía seis codos y un palmo (unos 2,9 m). Portaba varias armas, como bien dice David: “Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina ..." (1 Samuel 17:45) y una malla de cobre de 57 kg. A su lado caminaba un sirviente portando un gran escudo. 

¿Quién podía hacer frente a semejante mole? Es normal que Saúl, rey de los israelitas, se opusiera al valor del joven pastorcillo David cuando le pidió librar batalla contra el gigante. Pero la determinación de David hizo que Saúl no se opusiera cuando David salió al encuentro de Goliat. El filisteo, que esperaba que de entre los soldados enemigos apareciese alguien de su calibre, presenció la aparición de David. Ya sabemos el resto. El pastor que se acercaba con decisión cogió cinco piedras del suelo y cargó una en su honda. Piedra que impactó contra la frente de Goliat y lo derribó al momento, dando lugar a que David se acercase a él, le arrebatase su espada y con ella le cortara la cabeza.


Lo que siempre resulta curioso sobre este enfrentamiento es la improbable, pero arrolladora, victoria del niño. Sin embargo, hay detalles que no la hacen tan improbable. 

Goliat es una pieza de infantería poderosa, sí, pero David es el símil de la artillería. Y nadie duda que la artillería es más decisiva en una batalla, por lo menos al comienzo, antes de que las infanterías enemigas se enfrenten entre sí. Eitan Hirsch, un experto en balística de las Fuerzas de Defensa de Israel, ha calculado que una piedra normal manejada por un experto lanzador de honda, girando a unas 6-7 revoluciones por segundo y a una distancia de 35 metros respecto a la diana podría haber golpeado a Goliat con una fuerza de 34 metros por segundo, suficiente para romper el cráneo y dejarlo inconsciente, sino muerto. Como un francotirador moderno. El pensar únicamente en términos de fuerza física, como hizo Saúl al no dejar salir a David al inicio, es un planteamiento erróneo.

Además, ¿se ha analizado bien la situación del enemigo? La Biblia ya señala lo lento que se movía Goliat, lo cual no es una ventaja para alguien que se define cómo un guerrero formidable. ¿Y por qué no se anticipó a la evidente estrategia del pastorcillo? Expertos en medicina creen que Goliat sufría acromegalia, lo que explicaría su tamaño, y uno de los acompañantes de la acromegalia suelen ser los problemas de visión. ¿Por qué baja un guerrero tan aguerrido acompañado por un asistente? Porque no ve bien. Y no puede ver a David hasta que ya es demasiado tarde...

Analizando estos detalles, damos una vuelta completa a la historia. Las fortalezas y debilidades no son siempre las que nos parecen...

Extraído de "Little victories" de Malcolm Gladwell. 11 de octubre de 2013, Guardian Weekly.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Amor se escribe sin hache


Amor se escribe sin hache
Enrique Jardiel Poncela
1928

Si hay una novela más desternillante que esta, que dé un paso al frente.

El planteamiento de este libro no es lo realmente importante: que dos personalidades tan variopintas como lady Sylvia Brums de Arencibia y Zambombo Pérez Seltz, fruto del destino, vean sus caminos cruzados, no es más que el inicio de una aventura delirante. La pareja emprenderá un viaje largo con muchas escalas, donde primará, más que el amor, el matar el aburrimiento de una mujer como Sylvia, a quien todo le parece poco cuando viene de un hombre.

Lo que de verdad destaca es el humor: un humor denso y ácido que recorre no ya cada página sino casi cada párrafo de la novela. Jardiel hace verdaderos milagros a la hora de exhibir el lado cómico: desde recursos narrativos clásicos hasta figuras de lo más absurdo, lo cual hace, como bien se comenta en la crítica, que el humor de 'Amor se escribe sin hache' sigue tan vigente ahora como cuando se escribió hace ya más de ochenta años. Las situaciones son tan variadas que serán del gusto de cualquiera que aprecie el humor, e incluso, me atrevería a decir, del que no lo aprecie.

Es un libro que no se debería leer en el metro, pues al que tiente le entrarán tantas ganas de soltar una carcajada que quedará como una persona extravagante - verídico y testado científicamente por mí. Quede el lector preparado para una dosis de surrealismo sin fin y sin sentido, da igual que en momentos determinados esto se salga de madre, lo que importa es la deliciosa construcción de un humor atemporal que no deja de perseguir cada línea y una ligera crítica a esas novelas que ya nos empachan con tanto amor de costumbre.

Recomendadísimo.

lunes, 14 de octubre de 2013

De la nada puede salir algo: la antimateria

Uno de los avances más espectaculares de la física en los últimos tiempos ha sido el descubrimiento de la antimateria y su relación con la materia

La antimateria es, como define su nombre, lo opuesto a la materia. Es decir, son las partículas exactamente opuestas a las que definen la materia y, al ponerlas en contacto con su complementario en materia, darían lugar a la aniquilación mutua de ambas partículas - tener en cuenta que suele haber también desprendimiento de radiación muy energética y otros componentes subatómicos. Es un concepto complejo que requiere no poca imaginación, ya que al tenerlo en cuenta debemos pensar en que todas las partículas subatómicas y los propios átomos pueden tener su opuesto en este universo, y encontrarnos así con algo como, por ejemplo, el antihidrógeno. 

La teoría que proponía la existencia de antimateria ya desde la ecuación de Dirac en 1928, ha sido confirmada posteriormente al poderse hallar y crear las antipartículas que pueden ser consideradas antimateria, tales como el positrón o el antineutrón, que son opuestas al electrón o al neutrón, respectivamente. Así, un positrón (antimateria) al unirse con un electrón (materia), darían lugar a una complementariedad que generaría una aniquilación mutua: la nada, con un gran desprendimiento de energía en ese momento.

La antimateria ha supuesto una revolución para los físicos. Pese a su costosa producción y manipulación, las atractivas posibilidades que ofrece la antimateria incluyen la futura creación de nuevos combustibles o de formas de luchar contra el cáncer. Sin ir más lejos, a algunos lectores le resultará familiar la tomografía por emisión de positrones (PET), un sistema de escáner cada vez más extendido y que busca positrones que se generan in situ para ser detectados por el sistema.


El estudio de la antimateria continúa también para ofrecernos respuestas a preguntas como la de qué pudo haber ocurrido previamente al Big Bang.  Y la antimateria ofrece una jugosa explicación que aún está por ser probada: si la unión de materia y antimateria lleva a la nada, podríamos plantear el proceso al revés. ¿Por qué de la nada no podrían salir antimateria y materia? Ese podría ser una posible explicación a la nada existente antes del Big Bang, que de ser así se explicaría por sí misma, como reactivo necesario para la creación de partículas y antipartículas.

Esta fase reversa plantea la posibilidad de completar casi por completo la explicación del origen del universo. Pero claro, debe ser probada experimentalmente para comprobar su viabilidad, cosa que no parece sencilla. Y también debe contestar interesantes cuestiones, cómo por qué si en el origen hubiese las mismas cantidades de materia y antimateria, ahora se encuentra tan poca antimateria en comparación con la materia existente. 

Sin embargo, es una teoría muy interesante que podría acercar a la ciencia a resolver de una vez por todas una de nuestras más famosas dudas.

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Abolir el Seanad irlandés?

Un interesante experimento: Irlanda planteó un referéndum a sus ciudadanos con una pregunta simple: "¿Está a favor de la abolición del Senado (Seanad)?". A elegir entre los votantes quedaba el o el No.

Ganó el No.

Dicen que en Irlanda las votaciones acostumbran a traen una sorpresa final que no predicen los sondeos. Efectivamente, cuando la semana pasada el 62% se decantaba por el sí, el resultado final y el que cuenta ha sido de un 51,7% para la negativa a la abolición y un 48,3% para el apoyo, un resultado apurado pero suficiente. Si ya el electorado es bajo (alrededor de 3 millones), sólo acudieron a las urnas el 39% (Irish Independent).

El golpe ha supuesto un mazazo para el Gobierno actual de Irlanda, gobernado por el Fine Gael en coalición con el partido laborista. El taoiseach (primer ministro) Enda Kenny y sus aliados laboristas habían convertido la abolición del Seanad en su medida estrella y querían que sus votantes apoyarán su supresión. A esta opinión de pedir el Sí se había sumado también el Sinn Féin. La principal oposición era del partido Fianna Fáil, junto a los Verdes y otras plataformas interesantes como Democracy Matters, todos ellos pidiendo el No (El País).

¿Por qué abolir el Seanad? La situación puede recordar un poco al Senado español. La cámara alta irlandesa no tiene realmente un gran poder de decisión, que está realmente en la Asamblea, y en su composición figura un elevado conjunto de miembros que no han sido elegidos democráticamente, como son por ejemplo los representantes de las universidades más reconocidas. Para más inri, supone un gasto de unos 20 millones de euros anuales, por lo que se postulaba como un recorte atractivo para el ciudadano harto de los políticos (The Guardian). 

Viendo estas razones, ¿por qué los ciudadanos no han decidido abolirlo? Han hecho caso de las razones que apoyaban el No, principalmente resumidas en que suprimir el Senado no es una solución. Conscientes de que está mal constituido como está ahora, han preferido mantenerlo con la esperanza de reformarlo algún día para que sea funcional y útil a la ciudadanía. Esa es ahora la medida que deberían tomar los partidos en el Gobierno. Como decía un ciudadano irlandés contrario a la abolición: "Si votamos por su supresión, el Senado desaparecerá para siempre, nadie jamás volverá a resucitarlo y eso asusta." Quién sabe si se perderían un gasto o por el contrario un poder que será decisivo en un futuro no lejano, si es adecuadamente pulido para entonces.

¿Y en cuánto al gasto? Muchos han señalado, con gran acierto, que "nos hemos gastado mucho más rescatando a los bancos". Cierto, comparado con la gran inversión multimillonaria prestada a las entidades financieras en riesgo, los 20 millones del Senado son golosina.

Otros ven el resultado electoral como un revés al taioseach y a sus políticas, ya que ellos eran los principales partidarios de suprimirlo. También es plausible. 

En definitiva, con esa negativa, hay un cierto clamor de esa ciudadanía contra su forma de ser gobernados y debería prestársele atención. Las cosas se pueden hacer de otra forma, y las estructuras, como las del Seanad pueden ser perdonadas siempre que puedan ser reformadas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La fiebre de los debates televisivos

Han proliferado como setas los debates en las distintas cadenas de televisión. El formato lo tenemos ya a toda horas y, por si fuera poco, hay programas informativos que también incluyen el debate como una modalidad potente de su metraje.


Cabe preguntarse a qué se debe esta masificación, a cuento de qué viene tener a todas horas periodistas y expertos hablando - con mayor o menor pericia - de los temas de actualidad. Es sin duda una ocasión que se crea de facto, por la situación de desconcierto económico, político, social... que vivimos. Las personas tendemos a pensar que con un plus de información podremos entender mejor la situación en la que estamos, y las cadenas televisivas se han lanzado a cubrir esta demanda que parece bien justificada.

Hasta ahí todo bien, es importante estar informado, incluso informado de más, cuando pasan cosas importante. Lo que ahora cabe preguntarse es la calidad de la información: ¿aporta algo este tipo de debates sobre el informativo o la lectura sosegada del periódico? En ocasiones en los debates se intenta profundizar sobre un tema muy concreto de alguna noticia o se muestra un enfoque distinto de un tema que ya se ha tratado antes, lo cual es sin duda beneficioso para los espectadores. Otras veces, se dan las mismas vueltas sobre un tema concreto y con las mismas voces (tema aparte), lo que no se puede decir que produzca nada nuevo.

No tengo problema en reconocer que me he vuelto seguidor de estos espacios. Los consumo con moderación - cosa que no figura a la hora de vendernos el producto -, siempre con el interés de ver los temas que se tratan, cómo se tratan y quiénes hablan sobre una u otra postura. En ocasiones hay voces que dicen algo inteligente o se tratan temas que no se ven apenas en los informativos; en otras, la repetición de ideas y el discurso caduco de algunos tertulianos las hace cuanto menos difíciles de digerir. 

El formato también es valorable: es necesario un moderador activo y con dinamismo pero sin ser partidista, y unos recursos documentales que cubran bien la introducción a los temas que aparecen. Cabe también señalar que en los debates siempre hay algo de duelo, de enzarzamiento entre dos tertulianos enfrentados. Es un método de los que dan audiencia y que algunos formatos hasta intentan impulsar, pero en la mayoría de ocasiones no aclara nada y hace que el tono serio se pierda por completo.

Al abundar tanto, casi concebimos a los debates como un programa de entretenimiento más en nuestras pantallas. Es divertido incluso ver cómo la audiencia se posiciona: elige a sus tertulianos favoritos y parece pensar que hasta le representan. No está de más dejarse llevar por estos formatos y sus posiciones, pues es posible que obtengamos visiones que nos enriquezcan, pero tampoco hay que dejarse llevar por su formato tan cerrado y casi guionizado. 

Visualizar estos debates nos ayuda a informarnos pero no a participar, para participar hay que trascender estas realidades. Que los debates políticos se acerquen al ciudadano están bien, pero esto no debe dar una falsa sensación de comodidad, de que informándonos ya está todo bajo control. No, no. Como dirían algunos que investigaban fenómenos paranormales, hay que mirar más allá: "la verdad está ahí fuera".


jueves, 19 de septiembre de 2013

Violencia y cambio climático


Hace ya algunos años, mientras leía en el libro Química Ambiental de Colin Baird sobre las posibles implicaciones del cambio climático, encontré algo curioso. Aparte del bien conocido riesgo de elevación del nivel del mar o del advenimiento de temperaturas extremas, en el texto se afirmaba que había indicios para creer que la criminalidad aumentaría. Se comentaba que había estudios que relacionaban la violencia generada por humanos con el aumento de temperatura.



Es un hecho que me había parecido curioso pero no le di mucho más crédito, hasta que hace unas semanas lo volví a ver. Esta vez en la prensa (BBC, Clarín). Se hablaba de un vínculo importante entre violencia y el cambio climático, en un estudio de un equipo de científicos de la Universidad de California que ha aparecido en la revista Science. Para ello ponen como ejemplo varios conflictos que se han visto aumentados en los últimos años y donde ha habido un incremento notable de la temperatura, tales como la proliferación de choques étnicos en Europa y guerras civiles en África, crímenes durante el año pasado en EEUU, sequías en India que ocurrieron a la vez que varios casos de violencia doméstica... Los investigadores declaran que a priori los datos ya sugerían un comportamiento por el estilo, pero que las sospechas quedaron confirmadas al realizar una estadística en toda regla.


Se sugieren dos posibles hipótesis que expliquen el comportamiento. Por un lado, el aumento de temperatura puede producir sequías, con la consecuente escasez de recursos que conlleve a las poblaciones a migrar y a que se puedan producir choques violentos por invasiones, ocupaciones o aglomeraciones. Por otro, también apuntan a que puede existir un componente fisiológico, mediante el cual las conductas humanas se vuelven más agresivas en presencia del calor.

Las investigaciones aún deben esclarecer los verdaderos motivos que expliquen esta relación. Pero la evidencia resulta inquietante, más aún si tenemos en cuenta que vendrán más y más grados...

jueves, 12 de septiembre de 2013

Moverse por Dublín

Uno de los aspectos que más positivamente se muestran en la ciudad de Dublín es la facilidad para moverse entre sus calles. No solo a pie, sino también gracias a una muy conveniente red de transporte público.

  • Sorprende ver la frecuencia de los autobuses. Existen 111 rutas de buses que viajan a través de la ciudad y conectan Dublín con lugares de la periferia, como el aeropuerto. Cuenta también con 18 rutas nocturnas. El precio de un viaje sencillo de un trayecto urbano o a la perifieria suele ser de 1,65 - 2,80 euros. Existen muchos tipos de bonos que se pueden sacar para utilizar toda la red de autobuses, entre ellos el Rambler Day que por 6,90 euros te permite coger todos los buses que quieras durante un día, o bonos para viajes ilimitados durante 3, 5, 10 o 30 días no consecutivos - teniendo el de 5 días, por ejemplo, un precio estándar de 25 euros o de 18 si se muestra un carnet de estudiante. Se paga en metálico o pasando la tarjeta por el lector al entrar al autobús. 


Los autobuses son double-decker de un amarillo característico, exhibiendo el número de ruta y destino en la parte delantera. El piso de abajo es reducido, pero posee espacio para minusválidos y algunos de ellos (como los que van al aeropuerto) tienen un lugar habilitado para carga de maletas. El piso superior es cubierto, al cual se accede por la escalera algo angosta hasta que uno se acostumbra, y únicamente posee filas de asientos, perfecto para observar Dublín desde una posición elevada.

Las paradas están muy cerca unas de otras, bien identificadas y frecuentemente hay en ellas un dispositivo electrónico que indica qué buses pasan y cuanto queda para que lleguen. Las frecuencias dependen de la ruta y del día de la semana, pero suelen ser de unos 12-20 minutos de lunes a viernes y de 20-30 minutos los sábados y domingos. El último bus es generalmente a las 23:00 o 23:30.


Como curiosidad, los buses no se detienen si no levantas la mano, algo que a muchos turistas les ha pasado cuando el bus siguió su camino pese a casi pisar el asfalto delante de la marquesina. También es frecuente que se entre y se salga únicamente por la puerta delantera, la puerta trasera se abre muy pocas veces, casi exclusivamente para discapacitados o carritos de bebés.



  • El tren es una forma conveniente de desplazarse a lugares más lejanos de la capital. Tara Street y Connolly Station son dos paradas céntricas en Dublín desde donde coger el tren. El DART es un tren muy popular para los turistas, pues permite acceder a las zonas costeras de Howth y Bray. El viaje en el DART a Howth por ejemplo cuesta 2,80 euros y las frecuencias en días laborables suelen ser de 30 min. 

No hay que hacer apenas transbordos. Los vagones son espaciosos y el trayecto hacia la costa permite disfrutar de algunos puntos de interés turístico a medida que el tren se desliza por esos paisajes.

Aparte del DART hay otros trenes suburbanos hacia el norte, oeste o sureste y conexión con el aeropuerto; y otros trenes de largo recorrido.




  • Otra alternativa es el Luas, un tranvía de reciente construcción. Actualmente solo hay dos vías de Luas: desde el centro de la ciudad se puede coger la línea verde a Brides Glen, o la roja a Tallaght/Saggart. Nuevas extensiones del Luas se están planteando para los próximos años.


Personalmente, no me ha sido necesario usar el Luas, aunque también tiene una cifra nada despreciable de usuarios. El Luas está dividido por zonas, por lo que la tarifa es mayor cuantas más zonas se recorren, y un billete sencillo ronda los 1,60-2,90 euros. También cuenta con bonos para varios viajes, como es habitual en este tipo de transportes. Un punto a favor de este transporte son las frecuencias, que rondan los 6-10 minutos y nunca son superiores a 15 minutos.


  • Además del transporte público, los taxis están por todos los rincones de la ciudad. Una parada céntrica de taxis está frente al Trinity College.


Taxistas siempre bien identificados y con un aire profesional, aunque todos ellos muy simpáticos a la hora de entablar conversación con los viajeros. Sin duda, ofrecen una ocasión  única para interactuar con un irlandés cercano que conoce bien la ciudad y su día a día. 
Pero los taxis son caros: la bajada de bandera supera ya los 4 euros, y un trayecto de unas pocas calles ya puede rondar los 8-10 euros. Un ejemplo comparativo es que desde el aeropuerto hasta el centro de Dublín el viaje en taxi nos sale a unos 30 euros.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Las Diez Reglas de la Escritura

El recientemente fallecido escritor y guionista americano Elmore Leonard (11 de Octubre de 1925 - 20 de Agosto de 2013) publicó sus 10 Reglas de la Escritura, recientemente comentadas en un artículo de la escritora Jackie Collins.

Estoy seguro de que tanto escritores como lectores podemos tener cosas que decir al respecto de estos diez mandamientos.

¿Con qué reglas estáis de acuerdo? Encontraréis mi opinión personal como lector debajo de cada una de ellas.

1) Nunca comiences un libro hablando del tiempo
Ya hay demasiados libros que empiezan por la metereología...

2) Evita los prólogos
Aunque depende mucho del tipo de historia y cómo se quiera contar, he leído numerosos prólogos que sobran.

3) Nunca uses otro verbo que no sea "decir" para insertar un diálogo.
Es curiosa esta regla, pero estoy de acuerdo en qué "decir" debería bastar en muchas ocasiones. A veces se puede susurrar, terciar, gritar... pero es menos común. Y se hacen muchos ridículos por poner algo que simplemente estaría bien dicho con este verbo. Soy más original a la hora de escribir, pero comprendo el sentido de este mandamiento.

4) Nunca uses un adverbio para modificar al verbo "decir".
Estoy de acuerdo sin reservas...

5) Puntos de exclamación bajo control. No deberías usar más de 2 o 3 por cada 100.000 palabras de prosa.
Simplemente, me hizo gracia. Depende de la situación, pero... ¡¡¡¡se abusa mucho de ellos!!!!

6) Nunca uses las palabras "de repente"  y "se desató el infierno"
En inglés, suddenly y all hell broke loose son puros clichés. 
¿Cuántos se repiten hasta la saciedad en castellano?

7)  Usa dialectos regionales, pero con moderación.
Hay autores que los usan de forma muy acertada. Aunque cansan.

8) Evita dar descripciones detalladas de los personajes.
Personalmente, no las soporto. En ocasiones me las salto. Es mejor describir al personaje poco a poco, y si no lo describes totalmente, tranquilo, muchas veces el lector ya se hace una idea de él/ella.

9) No entrar en mucho detalle al describir lugares y objetos.
Repito lo anterior. Con el matiz de que las descripciones de lugares pueden resultar mucho más agobiantes que las de personajes.

10) No incluyas esa parte que los lectores tienden a saltarse.
Jaja, ¡ojalá todos los escritores se aplicasen esta!

Las Diez Reglas de la Escritura por Elmore Leonard

viernes, 16 de agosto de 2013

Sólo por unos céntimos más

Aunque no se siga hablando mucho sobre ella en los medios, la tragedia de la fábrica de Dacca en Bangladesh es difícil de olvidar. Más de 1.000 personas fallecieron por el derrumbe de un edificio en pésimas condiciones donde los trabajadores en una situación más allá de lo precario intentaban ganar un mísero sueldo a expensas de las maquinaciones de las marcas textiles de otros países desarrollados.

La dimensión de la tragedia encendió la ira de muchos colectivos, tanto en Bangladesh como fuera de sus fronteras. Las entrañables firmas que por un lado nos sorprenden con sus estilos y sus ingeniosos anuncios son las que intentan obtener los máximos beneficios comerciales explotando a unos pobres ciudadanos al otro lado del globo, sin preocuparse lo más mínimo por sus condiciones de vida. Es alarmante.


Muchos recordarán el famoso documental de Naomi Klein donde se desvelaban cómo estas sweatshops estaban organizadas para mantener a los trabajadores durante 16 horas o más al día produciendo prendas sin parar, sin ningún derecho laboral y ganando una miseria. Lo triste es que son incontables las personas que malviven bajo ese infierno durante el tiempo que leéis estas líneas.

¿Cuál es la solución? Es también desesperante pensar que somos nosotros los que ponemos en marcha ese mecanismo al comprar la ropa más barata que encontramos en las tiendas. Es responsabilidad nuestra, como consumidores que somos, preocuparnos por esta dimensión social que hay detrás de la ropa y de otros productos que adquirimos. Deberíamos obligar de alguna forma a las grandes empresas a no crear situaciones de esclavización de los trabajadores para ofrecernos los productos que compramos. 

No comprar es una opción. Pero hay otra mucho más sencilla de aplicar: según Asia Floor Wage Alliance, si incrementásemos en 25 céntimos el valor de cada prenda a la hora de salir a la venta en nuestros países, estaríamos asegurando que el salario de un trabajador pueda garantizar la sostenibilidad de una familia en la India. 

Sólo por unos céntimos más que pagaríamos gustosos, y más aún si en la prenda que compramos una etiqueta nos recordara y asegurara que "comprando esta prenda hacemos posible que un trabajador cobre un sueldo que le permita vivir con dignidad". Ese ligero aumento del precio iría a parar directamente a la precarizada mano de obra cuyas cabezas están expuestas a diario a sufrir otra tragedia como la de Bangladesh. Y a las marcas hasta les vendría bien lucir un poco de ética de cara a los consumidores.

Si nos cuesta tan poco arreglar esta situación tan penosa... ¿a qué esperamos?

martes, 6 de agosto de 2013

La letra de los creativos

Hay dos partes que definen a las personas creativas. Sin duda, como tantos otros rasgos de personalidad o habilidades que puede desarrolla un individuo, depende tanto de la base genética como de la influencia del entorno (las últimas evidencias muestran que este último factor es más importante aún que el primero).

Entre las características que suelen demostrar las personas creativas, tales como flexibilidad o perseverancia, hay una que me ha llamado especialmente la atención, tanto por su forma de expresión como por su contenido.

Se atribuye a aquellos que portan la creatividad la letra T como una importante definición de su talento. Expresan que su visión del mundo se puede explicar con los dos trazos que constituyen la T.

- El palo vertical de la T, extenso, nos da la idea de la profundidad que una persona tiene de su campo. Es decir, el creativo destaca en un determinado terreno relativamente reducido del saber en el que ha puesto mucho empeño en conocer y practicar.

- El trazo trasversal que aparece sobre el anterior nos da la idea de amplitud de miras. Una persona creativa mantiene interés sobre muchos otros campos del saber, tiene inquietudes más lejanas en aspectos distintos no necesariamente relacionados con el propio. La anchura de este palo claramente indica que no puede ser un conocimiento tan extenso como el que define la línea perpendicular.


Y es precisamente esa combinación la cual permite al creativo obtener ideas de otros ámbitos y trasladarlas a su campo. Ese interés por aprender, por preocuparse por otras motivaciones lejos de la propia, se torna beneficioso a la hora de dar originalidad a sus obras. Varios genios de un campo determinado han desvelado que tenían interés por otras ciencias o cultivaban aficiones ajenas, las cuales pueden haber influido claramente en sus creaciones.

viernes, 2 de agosto de 2013

El laberinto de Rajoy

Ayer, 1 de Agosto, era una fecha muy esperada por los medios de comunicación. Iba a tener lugar la comparecencia de Rajoy para sus explicaciones sobre el caso Bárcenas. Aún sabiendo que el encuentro no ofrecería nada nuevo a mis ojos, decidí seguir la emisión con moderada atención. 

El resultado era el que cualquiera podía haber esperado: era necesario trazar otra estrategia, pues la negación de los hechos y la ignorancia sobre las actividades del ex-tesorero y toda la trama corrupta alrededor del partido ya son difíciles de negar. Sin embargo, reconocer lo evidente, lo que cualquier ciudadano puede tejer con los retales de lo que aparece en la prensa, es un suicidio

Algo que por otro lado sería lo éticamente correcto, y más aún teniendo en cuenta la delicada situación del país en cualquier ámbito que se mire, pero reconocer que se respaldó y defendió a un delincuente y a sus acciones ilegales, así como el enriquecimiento de muchos miembros del partido a causa de la estructura corrupta, tendría consecuencias inmediatamente devastadoras que se llevarían por delante primero a Rajoy y seguramente a la mayoría de los que le apoyan y están metidos en la trama. Por eso, no debe sorprendernos que ante la visión del elefante en el pasillo hayan tomado otro camino insólito en sus explicaciones, pues hablar del elefante que todos vemos supondría su ruina. Y claro, se está tan bien en el poder...

De manera que Rajoy optó por el "me equivoqué al confiar en Bárcenas", algo que puede tranquilizar a muy pocos, pero que de ninguna forma resuelve el entuerto: Bárcenas es importante, pero la corrupción que se debatía va mucho más allá de él. Además, según los hechos publicados hasta el momento, SMS incluidos, es imposible que se equivocara cuando el hecho era evidente. Y en el caso de que creamos que lo hubiese hecho, Rajoy debería irse, pues hay errores y equivocaciones que deben conllevar responsabilidades, aunque uno no tenga la culpa.

Algunas de las réplicas de la oposición fueron magníficas, especialmente la de Rosa Díez de UPyD con sus veinte preguntas demoledoras e incontestables sobre el caso Bárcenas, y la de Joan Coscubiela de ICV que directamente le llamó presidente corrupto "porque sí, porque hay que llamar a las cosas por su nombre". 

Sin embargo, nada de esto amenaza a Rajoy, que, henchido de poder invulnerable al cual llama "mayoría absoluta", rechaza las flechas de los demás partidos, de los medios de comunicación y de los ciudadanos. Se encoge sobre sí mismo, en su "me equivoqué", para susurrarse a sí mismo que realmente puede resistir de esta forma. Fin de la cita.

Rajoy se escuda en que no están probadas judicialmente las causas que se le atribuyen. ¿Y? Es evidente que la judicatura esta para aclarar los casos como este, ¿pero acaso no deben tener los políticos una ejemplaridad y una ética suficiente para apartarse cuando la conmoción es tan grave? ¿Acaso la verdad y sus consecuencias sólo se pueden probar en los juzgados, pese a la erosión de la política que causen a diario?

Es más, ¿alguien se imagina a Merkel o a Cameron en su puesto y diciendo argumentos semejantes tras verse envueltos en algo similar, aunque no haya una resolución judicial sobre el tema?

Mientras, más irregularidades quedarán expuestas a la opinión pública, y la imagen internacional de este entramado es cada vez peor. ¿Cuál será la siguiente estrategia de Rajoy?

Y más importante aún... ¿qué hacemos nosotros?

miércoles, 31 de julio de 2013

50 cosas que hay que saber

Hace ya varios meses que descubrí la serie de libros "50 cosas que hay que saber..." de la editorial Ariel. Ya hay editados más de una decena de títulos, cada uno de los cuales trata sobre un tema amplio: economía, arte, política, genética... por lo que hay para todos los gustos.


Cada uno de los ejemplares no pretende ser un ambicioso proyecto de resumir todo el saber de la disciplina en cuestión, sino explicar los 50 conceptos más interesantes de cada una de ellas, (a juicio del autor, claro está). Cada libro está escrito por un autor que tiene un dominio de la materia sobre la que escribe. Los capítulos se hacen muy amenos, durando cada uno de ellos 4 páginas en las cuales el concepto a introducir se acompaña de frases célebres, cronología y anécdotas. Debido a la brevedad de cada capítulo y a un esfuerzo por mostrar las ideas de una forma clara, con sus pros y contras, esta colección es ideal para aquellos que quieren saber algunas cosas más de un tema que desconocen en gran parte sin tener la sensación de estar perdiéndose entre mucho tecnicismo, aunque en este planteamiento hay excepciones.

A pesar de la estructura de todos los libros de la colección es la misma, el autor suele cambiar en cada uno de ellos, lo cual dificulta un poco la generalización de cómo se tratan los temas. Hay algunos escritores que se esfuerzan por no sobrecargar mucho la mente al lector novato mientras a otros les preocupa poco este enfoque. Por poner un par de ejemplos: el "50 cosas sobre Psicología" es de los que he leído seguramente el peor, porque te atiborra a nombres extraños sin ton ni son y algunos capítulos son agonizantes; mientras que el "50 cosas sobre Genética", que trata de un tema tanto o más complejo si cabe, lo hace de una forma muy recomendable y fácil de seguir para todo aquél que no esté iniciado en biología, incluyendo puntos de vista basados en planteamientos éticos y sociales.

Estos volúmenes son fáciles de conseguir en las librerías y ya empieza a haber algún ejemplar que otro en las bibliotecas municipales, que han visto con buenos ojos esta colección. No dudéis en haceros con alguno si tenéis la ocasión, se trata de una lectura amena, especialmente recomendada para aquellos que les gusta leer sobre algo haciendo pausas, dada la brevedad de los capítulos.


miércoles, 24 de julio de 2013

Las alertas del Whatsapp y el conductismo

No me acuerdo exactamente en qué lugar fue, pero hace un par de semanas leí un artículo que relacionaba el conductismo con nuestra forma de mirar compulsivamente el smartphone. Pido perdón por no poder referenciarlo correctamente.

El conductismo ha sido y es un pilar histórico importante de la Psicología. Skinner (1904-1990) fue uno de los expertos que más activamente contribuyó a sentar las bases prácticas de esta teoría e incluso demostró muchísimas de esas hipótesis de una forma impecablemente empírica. El conductismo sería largo de explicar en condiciones y no soy ningún experto en la materia, pero básicamente es un enfoque de estudio de la conducta humana a base de premios y castigos sobre los sujetos. 

Skinner descubrió la fuerte influencia de los refuerzos positivos (recompensas) o negativos (castigos) a la hora de llevar a cabo ciertas tareas entre los sujetos involucrados en sus experimentos. Fue capaz incluso de esquematizar nuestros comportamientos de una forma muy simple: actuamos para obtener el refuerzo positivo, placentero, y esquivamos el refuerzo negativo, doloroso. Llegó incluso a conseguir que animales como las palomas adquiriesen y demostrasen comportamientos complejos, a la hora de resolver problemas o jugar a juegos complejos, simplemente poniendo en juego esos premios, los cuales perseguían las palomas.


El premio hace que sigamos una conducta para conseguirlo. Sí. Pero observó algo mucho más interesante. Veamos lo siguiente: supongamos que una paloma encerrada en una jaula tiene ante sí una máquina simple. Lo único que está a la vista es una palanca y un agujero. La paloma, tras aburrirse mucho en la jaula picotea la palanca y descubre que al pulsar la palanca, aparece en el agujero una porción de comida. Y cada vez que repite, mismo resultado. A 10 usos de la palanca le corresponden 10 bolitas de alimento. La paloma se engancha a darle a la palanca y a comer el resultado.

Y aquí está la gracia de lo que descubrió Skinner: si en vez de correlacionar 10 pulsaciones de la palanca con 10 bolitas de comida creaba un resultado no tan favorable, ocurría algo sorprendente. Ahora la máquina no desprende comida siempre que se tira de la palanca, sólo a veces, y no se sabe cuando ocurrirá, no es algo fijo. Pongamos que cada 10 veces que la paloma pica la palanca, solo 2 obtendrá comida.

¿Resultado? Las palomas se engancharon muchísimo más que antes, que cuando obtenían algo seguro. La incertidumbre era muchísimo más adictiva que la seguridad.

Y ahora: una imagen. Aquellos que miran compulsivamente la pantalla del móvil para ver si hay un nuevo mensaje de Whatsapp, o un mail, o una alerta de Facebook. No siempre hay alguna alerta en la pantalla, pero siguen probando sin rendirse...

Gracias a Skinner, me paro a pensar que las ideas de Skinner tienen muchísimo que ver con nuestra conducta. Quizás seamos muy simples en todo. Aunque asusta pensarlo

miércoles, 3 de julio de 2013

Los vecinos, en un cajón



El otro día tuve la ocasión de oír la opinión de una psicóloga sobre la convivencia vecinal en los bloques de pisos. Las palabras que pronunció al respecto me parecieron tan poco usuales que quería compartirlas en este espacio.

Señaló con gran acierto que varias de las discusiones e incomodidades de vivir en pisos proviene de la extraña estructura en la que se disponen sus habitaciones, lo cual da lugar a roces que se hacen del todo inevitables.

"Es normal que la gente no se acostumbre a una radio que suena arriba o un vecino que canta de forma estridente tras la pared del baño. Después de todo, esa no es forma para que el ser humano pueda vivir tranquilo. ¿Alguien puede concebir como normal que las personas vivan encajonados, en una especie de cómoda gigante? "

En ese sentido, no deja de ser irónico que nuestros bloques de pisos sean muebles que nos contienen, a la vez que nosotros los amueblamos a nuestro gusto. Sé cual es la primera objeción que se le puede hacer a esta exposición: el espacio. Comprendo que quizás no haya sitio para todos y hemos tenido que recurrir a vivir amontonados con mayor o menor suerte. 

Por ello, no hay mucho más que podamos hacer al respecto, o al menos, no hasta que los arquitectos del futuro diseñen viviendas flotantes. Pero seguro que alguien entonces echaría de menos vivir tan apartado del resto de la vecindad...

miércoles, 26 de junio de 2013

El arte de pensar


The Art of Thinking Clearly: Better Thinking, Better Decisions
Rolf Dobelli. 
Sceptre


Rolf Dobelli ha diseñado a base de recortes e ideas de consistencia notable un patchwork interesante como el que tenemos delante. En este volumen, que se lee con una facilidad pasmosa, se recogen 99 errores que cometemos casi a diario cuando pensamos y que condicionan nuestras decisiones.

La película era nefasta. Tras una hora, le susurré a mi mujer: "Vámonos a casa". Me contestó: "Ni hablar, no vamos a tirar 20 euros a la basura". "Esa no es razón para quedarnos. El dinero ya se ha ido, está completamente perdido. Esto que comentas es la falacia del costo hundido - ¡es un error de pensamiento!"
"Nos hemos gastado 20 euros independientemente de si nos vamos o nos quedamos, así que ese factor no debería ser determinante en nuestra decisión" - dije desesperadamente, tratando de aclarar la situación. No tengo ni que comentarlo: me acabé rindiendo y hundiéndome en la butaca.

El párrafo anterior es un ejemplo muy gráfico extraído del libro, algo que a todos nos ha ocurrido. Las páginas están plagadas de este tipo de falacias, hay para todos los gustos. Experiencias extraídas de la vida cotidiana o experimentos psicológicos ponen de manifiesto errores lógicos que cometemos a diario, errores tan sutiles que es difícil darse cuenta de ellos... y que pueden influir, cómo no, en nuestras decisiones.

Sin embargo, este no pretende ser un libro que solucione tu vida, ni un clásico libro de autoayuda. Todo depende del enfoque del lector y del uso que quiera dar a estas ideas: lo mismo sirve para ejecutivos de grandes empresas que para lectores empedernidos que busquen compartir pequeñas nociones inteligentes con sus amigos. Ante todo, son lecciones que merece la pena saber, cómodamente administradas con una longitud nunca superior a tres páginas cada una. Quizás resida ahí el éxito que está teniendo actualmente este libro.

Es probable que sus ideas te sorprendan: ¿realmente cometemos tantas falacias en nuestras decisiones? Es bastante seguro que lo hacemos, como dice Rolf en su libro.
Pero también es algo que está en nuestra naturaleza, le pese a quien le pese.

lunes, 24 de junio de 2013

La justicia que da la espalda

Tengo algo en los genes que me empuja a preocuparme por la justicia, pese a no dedicarme a ella ni por asomo. Debe de ser una de esas condiciones congénitas de las que resulta imposible deshacerse, aunque esta en concreto no sea mala.

No me gustaría hacer referencia aquí a casos concretos, pero tenemos la sensación de que hay cosas que fallan (y en el sentido judicial, no muchas a nuestro favor). Se nos cuenta en el colegio y en muchos otros lugares que el tercer poder es el que auténticamente pertenece al pueblo, y es su principal herramienta. Por ello siempre me ha parecido un apartado admirable del poder público.

Sin embargo, circunstancias actuales, como las tasas judiciales, la deliberada composición política de algunos tribunales, las sentencias claramente dirigidas o manipuladas a posteriori y las quejas de algunos jueces que reciben presiones hacen pensar que la justicia no mira tanto por nosotros, aunque prefiero pensar que no la dejan mirar por nosotros.

A mí esta situación me recuerda mucho a la estatua de la justicia en el castillo de Dublín que los irlandeses tenían que ver a diario durante la opresión británica (y que todavía es visible). Antes de la Proclamación de la República de Irlanda, los británicos dominaban el país verde y también el castillo de la capital, claro, y una de las puertas de la casa real estaba coronada por una estatua de la justicia.

¡Busca las diferencias!


Pero había una serie de notorias diferencias que un ciudadano podía advertir en esa representación de la virtud.: la estatua no es ciega, no sujeta la espada correctamente y la balanza que sostiene en la mano aparecía frecuentemente desequilibrada (debido a que la lluvia caía más en el platillo que no estaba tapado por el brazo de la estatua, cosa que se acabó solucionando perforando el fondo de ambos platillos para que la lluvia no se acumulase en ellos).

Pero la diferencia más flagrante no estaba en los detalles, sino en la posición de la estatua. Miraba hacia el castillo, es decir, estaba de espaldas al pueblo.

Me pregunto si ahora la justicia ahora también nos da la espalda. O igual es que la colocaron de esta forma a propósito...

jueves, 13 de junio de 2013

Una distribución anónima

Ayer tuve la oportunidad de participar como sujeto participante en un estudio remunerado propuesto por unos investigadores en Ciencias Sociales. El estudio se componía de varias partes, pero voy a relataros la más interesante de ellas, porque acabó dándome algo para pensar.

Los sujetos participantes estábamos sentadas en mesas separadas, con una bandeja tapada delante nuestro. No podíamos ver a los demás participantes: un cartón inmenso nos tapaba el frente y los laterales, de manera que sólo podíamos concentrarnos en la enigmática bandeja. Los sujetos no nos conocíamos entre nosotros y teníamos terminantemente prohibido hablar entre nosotros, si lo hacíamos seríamos expulsados al momento.

Una voz nos dijo: "Para este juego os hemos dividido en grupos de cuatro personas. Abrid la bandeja que tenéis en vuestra mesa. Comprobaréis que está dividida en cuatro compartimentos y hay fichas en todas ellas. Un total de 44 fichas".

Así era. Los cuatro compartimentos tenían cada uno una diferente cantidad de fichas. Uno de los compartimentos era de color azul claro, los tres restantes eran blancos. "Las fichas representan dinero. Cada ficha es un euro". Continuó la voz. "El compartimento que está marcado en azul, es el vuestro, de tal forma que os llevaréis la cantidad de dinero equivalente a las fichas que haya en vuestra parte cuando acabe el juego. Tenéis total libertad para mover las fichas en los compartimentos."

Vi, para mi descontento, que el compartimento azul, el que me correspondía, tenía menos fichas que los demás.

"Importante: No habléis con nadie. Ah, y jamás sabréis quienes son vuestros otros tres compañeros, ni se desvelará vuestra jugada a nadie. Simplemente distribuid las fichas a vuestro antojo y al final del turno revisaremos las bandejas. Elegiremos una al azar y la distribución de esa bandeja marcará el dinero que se llevan los cuatro participantes que figuran en ella." 

Pensé, como creo que pensaríamos muchos humanos, que si ponía las 44 fichas en mi compartimento azul y 0 en las de los demás, mi beneficio sería el máximo posible. Después, claro, sólo habría que tener suerte y esperar que mi bandeja saliera elegida entre las cuatro de mi grupo, y en ese caso me llevaría todo el dinero y mis anónimos compañeros no se llevarían nada. Mi jugada saldría impune y nadie sabría jamás lo que había decidido.

No llegué a hacer esa distribución. Todos los que estábamos allí éramos chicos y chicas jóvenes. Pensé que tal y como están las cosas ahora, a todos nos vendría bien ganarnos algo, aunque tampoco fuese mucho. Tampoco me sentía a gusto llevándome todo el dinero y el resto no llevándose nada. Es más, si todos hiciésemos esa misma jugada, sólo uno de los cuatro se llevaría el dinero.

De manera que primero distribuí 11 fichas en cada compartimento, dejando la misma cantidad en todos ellos. Eso era equitativo. Podía dejarlo así, si mi bandeja salía elegida, nos beneficiaría a todos por igual.

Pensé que quizás estaba siendo estúpido con esa jugada. Mi decisión sería anónima. ¿Y si yo distribuía a todos por igual pero mis compañeros decidían quedarse ellos las 44 fichas cada uno? Las probabilidades de no llevarme nada eran muy altas, y al fin y al cabo, yo no conocía a las demás personas y no podía hablar con ellos. Ser equitativo era casi una decisión moral, pero los demás no tenían por qué pensar lo mismo...

Empecé a mover fichas. Tras comerme la cabeza durante varios minutos, decidí volver a la distribución equitativa, dejando 11 fichas en cada compartimento. Pero el sentimiento de la impunidad de mi acto seguía siendo fuerte, de tal forma que, antes de acabar la jugada y entregar mi bandeja, quité una ficha a los compartimentos de mis tres compañeros y las puse en el mío. 

Esa decisión me relajaba: había tendido a la equitatividad, pero al mismo tiempo había dejado un ligero margen de beneficio para mí mismo aprovechándome de las reglas del juego: yo me llevaba 14 fichas, el resto, 10 cada uno. Pensé que, dadas las condiciones del juego, quizás yo podría haber sido el más justo, dado que seguía teniendo la sensación de que todo el mundo dejaría a los demás sin ninguna ficha.

El estudio acabó y anónimamente, se eligió una bandeja de cada cuarteto y se nos remuneró por separado. 

No le di mucha importante en el momento, pero luego me puse a pensar, quería deducir cuál había sido el resultado de la bandeja elegida que nos había premiado a todos. 

Y entonces caí rápidamente: yo me había llevado exactamente un cuarto del total de las fichas. Pero no había sido por mi decisión, que me daría a mí más dinero.

Alguien, el que había resultado elegido de mi grupo, distribuyó realmente de forma equitativa entre los cuatro, y los cuatro participantes nos llevamos lo mismo. Alguien que había demostrado que había sido justo de verdad y no como yo, que había querido disimularlo...

Me dio que pensar y quería compartirlo con vosotros.


martes, 11 de junio de 2013

Los libros de ellas... y sus portadas


A la izquierda, el famoso libro 'Libertad' de Jonathan Freedom.
A la derecha, el mismo libro... suponiendo que lo hubiese escrito una mujer.

¿Qué es lo que está ocurriendo?

Es algo que ya saben muchas escritoras. Independientemente de cual sea su perfil como escritoras o la temática de sus libros, muchas chicas que escriben se encuentran con que sus novelas invariablemente salen al mercado cubiertas por una portada que destila tonos rosas o imágenes ñoñas.


Una novelista llamó la atención sobre este hecho y invitó en las redes sociales a que los ciudadanos hiciesen "portadas de chicas" a otras novelas conocidas escritas por hombres. Algunos resultados ingeniosos los podéis ver en esta imagen.

Esta reivindicación, que seguro que habéis visto en vuestras librerías, es muy necesaria. ¿Adónde va esta discriminación por parte de las editoriales? ¿Deben ser distintas las portadas de los ejemplares según los escriban hombres o mujeres? ¿Qué criterio es este? Sin duda, las portadas pueden alterar el criterio de compra.

Bien es cierto que novelas de tipo sentimental nunca han faltado. Pero la novelista Jodi Picoult, en el diario The Guardian, se pregunta si se está encasillando a las mujeres en ciertos temas a la hora de contar historias y de sacarlas al mercado, y si esto tiene un trasfondo más profundo. "¿Por qué se le llama "ficción doméstica" cuando una mujer escribe sobre su familia o sus relaciones, pero si lo hace un hombre se puede llevar el premio Pulitzer?"

Y lanza la pregunta de oro: "¿Qué pasaría si una mujer enviase a las editoriales un manuscrito bajo un pseudónimo masculino? ¿Lo tratarían de forma diferente?"

miércoles, 5 de junio de 2013

Reinventando el empleo

Hoy he acudido a un acto llamado "Houston, tenemos un problema. ¡Reinventemos el empleo!" conducido por el inigualable Iñaki Gabilondo. También han asistido algunas personalidades políticas y relevantes en el campo económico y universitario.

Pero lo destacable en este evento ha sido la participación de los jóvenes, que también estaban en el escenario para contarnos su experiencia. Al fin y al cabo, el propósito de este encuentro era reflexionar sobre la situación de paro juvenil dramática y aportar soluciones. Cada uno de los asistentes interpelados ha dado su punto de vista, tanto personal como más general, para intentar aportar su granito de arena a la difícil situación que nos ha venido encima.

Ha habido, por tanto, soluciones para todos los gustos. Pero han quedado unas cuantas cosas claras, compartidas por la mayoría de los ponentes, que me gustaría recoger aquí:

1) Hay que cambiar el modelo económico y político. Es algo que siempre se dice, sí, pero es necesario. Vamos ya hacia algo distinto, pero está en nuestra mano la sociedad que vamos a modelar.

2) Emigrar está bien.... pero la experiencia que se adquiera allí sirve de poco a la hora de encontrar aquí un empleo. Son ambientes muy distintos, y uno puede venir cargado de experiencias muy motivadoras que no se pueden llevar a cabo aquí porque no existe ese tejido laboral tan específico. Habrá que crearlo, sin duda.

3) Basta de la economía "de casino" y vuelta a la economía real. Lo cual pasa por un importante empuje de la industria, apoyada en la tecnología, y nuevas formas de servicios. En cuanto a la tecnología, hay que ir delante de ella, lo cual requiere mucha más formación.

4) La vida laboral es impredecible. Varias personas de renombre han contado cómo fue su primer empleo, trabajos bastante inverosímiles dada su situación actual. Así es: la vida le va llevando a uno... Hay que aprovechar las oportunidades.

5) Falta una gran conciencia social en cuanto a temas importantes. En especial, hacia la educación, hacia la ciencia y al sistema de impuestos como motor social. Si no somos capaces de reconocer lo que nos benefician estos tres elementos, puede ser difícil construir una sociedad futura estable, y no sólo laboralmente hablando.

Me dejo muchos otros puntos, porque han sido muchas las ideas. Sin embargo, he echado en falta el "¿cómo?". No ha habido propuestas viables en la actualidad del país, sólo una persona ha habido claramente del problema capital que supone la falta de crédito y ha aportado alguna dirección al respecto. También ha faltado empuje a la hora de animar a los emprendedores.

En resumen, ha sido un acto complejo, donde se han querido abordar muchas dinámicas y puntos de vista, muchas voces volcadas en el drama del desempleo juvenil. Quizá la disparidad de los temas abarcados ha desembocado en que algunos aspectos hayan quedado fuera del debate, pero sin duda ha sido una reunión agradable y muy completa dada su relativamente corta duración.


lunes, 3 de junio de 2013

Lo último que le faltaba a Ana Frank

El famoso Diario de Ana Frank se ha visto envuelto en una polémica insólita durante las últimas semanas en algunas partes de EEUU, tras haber sido acusado "de contener pasajes pornográficos" y solicitándose su exclusión de las aulas de un centro escolar.

La madre de una niña de séptimo grado de un colegio de Michigan señaló que había "pasajes inapropiados" en el texto que ruborizaron a su hija. Como seguramente los que lo hayan leído no recuerden a qué se refiere esto, hay que aclarar que los pasajes en cuestión están incluidos en una nueva edición del Diario, que incluye páginas inéditas que habían sido excluidas de la edición de 1947 por parte de Otto Frank, el padre de Ana.

El pasaje en cuestión, que si alguien le interesa lo puede encontrar citado aquí en inglés, simplemente habla de cómo la niña judía se dedica a comentar en unas breves líneas las partes de su cuerpo que están cambiando debido a la pubertad. 

¿Sorpresas? Al fin y al cabo, el escrito de Ana no deja de ser un diario, por lo que no es raro que describa observaciones como estas, más aún si tenemos en cuenta la situación de aislamiento en la que lo escribió, donde no tenía amigas a quien consultar temas como estos. Pero más aún chocante resulta que este pasaje sin más trascendencia suscite tanta atención por parte de personas sensibles, cuando estamos hablando de una obra en la cual lo que realmente se refleja es cómo una familia de judíos vivían el Holocausto. Lo cual debería dejar de lado observaciones de menudeces como esta por la cual se ha llegado a protestar.

La queja, presentada formalmente por la madre preocupada y algunos apoyos, se encontró con la negativa de muchos sectores culturales, educativos, históricos... incluso de la propia escuela que recomendó el texto, alegando que no se puede suprimir el libro de lectura de esas clases porque sería una auténtica censura. 

Ignoro si la queja llegará a autoridades superiores y si alguien tiene interés por seguir con el revuelo. Se me eriza el pelo de solo pensar que alguien pueda comentar seriamente que no es una buena idea que los niños lean a Ana Frank por algunos párrafos menores. Simplemente opinaré que a veces nos hace falta algo menos de sensibilidad y algo más de sentido común.

martes, 28 de mayo de 2013

Demasiado afán por lo radiactivo


En 1918, Laboratorios Radio Bailey, Inc, Nueva Jersey, comercializó Radithor bajo el lema "una cura para los muertos vivientes". Se presentaba así como un remedio universal que además lograba en el paciente "una alegría perpetua".

Como muchos bien habrán deducido ya, Radithor contenía una solución de agua destilada de isópotos de Radio 226 y 228, ambos altamente radiactivos. Era la época de bonanza para la radiactividad en el campo de la salud y el bienestar, pues aparte de los estudios de la época de Curie no se sabía aún mucho sobre estas sustancias y muchos las veían como portadoras de efectos beneficiosos. 

No dudaron ni tardaron en sacar partido a esa idea. Aparte de Radithor también surgieron cremas para la cara, dentífricos y hasta supositorios con cantidades de sustancias radiactivas que llegaban a niveles más que moderados.

Pero volvamos a Radithor, esa deliciosa panacea. Su éxito no duraría mucho. Radithor se retiró del mercado cuando Eben Byers, un hombre de la alta sociedad americana, murió en 1932 tras haber consumido cerca de 1.400 botellas de Radithor. 


Ese afán le llevó a perder la mayor parte de la mandíbula. En la insólita imagen superior podéis ver cómo la luz que desprenden sus dientes refleja la radiactividad que contenían. 

Radiactividad que claro, ya estaba demasiado extendida también por el resto de su cuerpo. Y es que al morir, el cadáver de Byers almacenaba tal nivel de radiactividad que hubo que enterrarlo en un ataúd revestido de plomo.

De todas formas, tranquilos. Los productos milagro de hoy en día no serán tan peligrosos, estoy seguro.

Extraído de Ian Crofton, 2010, Science without the boring facts

jueves, 23 de mayo de 2013

Los tecnócratas lo hacen bien (y tú no)

Tecnócrata es un nombre feísimo. Casi podría ser un insulto, digo casi porque no vaya a ser que me cuelguen por esto cuando nos gobiernen, uno ya ha aprendido a medir sus palabras. En cualquier caso, es algo que suena mal.

Y quizás sea por ello que esta genial canción de Los Punsetes me da para pensar...


Lo que hace que un tecnócrata nos suene mal es precisamente que lo percibimos de forma artificial. Y ciertamente lo es: si vienen para sustituir a los políticos y a tomar las riendas de una forma más técnica, de forma que los balances cuadren y todos sus cálculos salgan a la perfección, será que la política no importa. Entonces que nos lo digan, que nos digan que nos olvidemos de votar y del supuesto poder que tenía el ciudadano con ello.

Ahora no, ahora el poder viene envasado y listo para desprecintarse y activarse cuando tu país vaya en picado. No deje usted que le dé mucho el sol al tecnócrata; trátelo bien, como a uno más de los suyos o incluso más. Él es la solución, y no le damos la garantía porque no la necesita. Él es perfecto.

Él es perfecto. Lo cual quiere evidentemente decir que está ahí porque nosotros ni lo somos y estamos muy lejos de serlo. "Así deberían ser ustedes, llenos de fórmulas y con capacidad de gestión, parcos de palabras y que no tiemblen sus manos al cumplir con los ajustes"

Y no estoy de acuerdo con esto, creo que tenemos nuestro derecho a ser imperfectos. 
Al menos déjennos ese derecho, que ya pocos nos quedan.

martes, 14 de mayo de 2013

Coffee world

"A veces me pregunto cómo nos verán las generaciones futuras. Imagino que habrá tours para visitar los inicios del s. XXI, donde los niños recorrerán las fidedignas recreaciones de nuestras calles, cómo no, adornadas de Costa Coffee, Caffe Neros y Starbucks y aprenderán de 'La Gran Locura del Café' que vivieron sus ancestros" comentaba una jocosa Harley Freeman, columnista del diario The Guardian.

A nuestro país aún no ha llegado la fiebre del café para llevar - aunque está empezando con fuerza en algunos puntos - pero en otros países es algo digno de ver. Envases de café desbordando las papeleras, somnolientos bebiendo café en los autobuses con galleta gigante incluida, colas que salen de los establecimientos y se confunden con las del autobús... Esta situación, casi kafkiana para el extranjero que allí aterriza pero muy cotidiana para sus habitantes, puede llegar a convertirse en un referente clave para entender este periodo. Freeman da en el clavo.

No es un tema baladí: el consumo de café tan extendido durante las últimas décadas ha convertido a este producto en uno de los más valiosos a nivel mundial, moviendo sumas desorbitadas de dinero cada año.  Las grandes compañías, pero también las cafeterías pequeñas, han sabido aprovecharse de este negocio con una oferta arriesgada de precios abusivos que ha funcionado increíblemente bien. La moda del vaso para llevar, con café y algún añadido, incluido así como un elemento más de la vida moderna, resulta apasionante.

Como curiosidad adicional, debo comentar que hay negocios que están dirigidos a la venta exclusiva de café para consumir de pie. He visto con mis ojos establecimientos que apenas disponían de dos mesitas en su interior y eran prácticamente una barra dispensadora de cafeína en vasos de cartón para el paseo. Una apuesta por lo que se ve bastante segura.


No sabría decir qué me llama más la atención de todo esto, si el consumo tan desenfrenado de café o el hecho de consumirlo para llevar. Yo también me apunto cuando puedo a la moda de llevar el café mientras voy andando, es algo irresistible y que te hace estar acorde con el paisaje. Y el café está delicioso, no vamos a negarlo.

Pero cuando tiro el envase a la papelera, no puedo evitar pensar que nos están robando el tiempo. Que el café que he consumido mientras caminaba a las clases o esperando en la parada no puede para nada sustituir al café que me tomaba en compañía de otros alrededor de una mesa y sin preocuparnos del tiempo que pasaba ni de lo que vendría después. Ahora el café es de entretiempo, para llevar, para no dejar recuerdo.

No sé qué conclusión sacarán los niños del futuro, no me importa mucho que pienses que éramos adictos a la cafeína.

Pero me preocupa que piensen que nos dejáramos robar el tiempo....